Los bicingueros serían, para entendernos, la versión ecológica de los domingueros. Es un tipo de personaje que se ha ido extendiendo por la ciudad desde la llegada del buen tiempo unido a ese famoso sistema de transporte público en bicicleta que tiene a todos los guiris alucinaos. Pero por una vez, la fauna urbana no son los guiris.

El bicinguero estándar es aquél que, antes de que al ayuntamiento se le ocurriera semejante idea, o bien nunca tuvo bici, porque le parecía tremendo exponerse a que se la robaran, o bien la tuvo, pero la última que recuerda tenía cuatro ruedas. Como consecuencia (y pese a lo que dicen sobre andar en bici), su manejo del manillar y sentido del equilibrio se encuentran en un estado tal de atrofiamiento que los pobres peatones deben temer por la integridad de sus extremidades (todas ellas) cada vez que ven acercarse una bicicleta rojiblanca por la calle.
Esto también ocurre porque, como es lógico, el bicinguero siempre evita la calzada, y prefiere antes devorar unos cuantos peatones que adentrarse en el oscuro mundo del asfalto urbano, solamente apto para conductores expertos entre los que, evidentemente, no se encuentra (bastante tiene con controlar el sistema de tres marchas de “su” bicicleta).
Aún así, encuentro que es una estupenda idea, y por eso… soy una bicinguera en toda regla :-S
Así que, después de este post generalizador (todo un clásico bloguero), desde este espacio público pido disculpas a todos los peatones que han sufrido mi inexperiencia bicicletil. Mejoraré…





Jo també!!!
Ho sento…
Marta, quin blog més guai.
Una abraçada.
Maria.
Hehe el teu també es “lovely” = )
Bon estiu!